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Sociedad

10 años sin Norberto "Pappo" Napolitano

Norberto ‘Pappo’ Napolitano, de quien este miércoles se cumplirá el décimo aniversario de su muerte en un accidente automovilístico, logró convertirse en leyenda, tras erigirse en la guitarra ícono del blues en la Argentina.

papo

Integrante de bandas señeras en el rock local como Los Abuelos de la Nada o Los Gatos, fundador de Pappo’s Blues, en la década del ’70, y Riff, en la del ’80, el músico diseñó un estilo tan particular para tocar la guitarra que cautivó al mismísimo B. B. King, quien lo invitó a tocar con él, en el Madison Square Garden de Nueva York, allá por los ’90.

Había nacido el 10 de marzo de 1950. Con apenas 18 años se sumó al incipiente proyecto que capitaneaba Miguel Abuelo y que luego derivó en Los Abuelos de la Nada.

Por esos días compartió como invitado algunos shows de una banda que empezaba a crecer: Manal. También participó en la grabación de un disco para el sello Mandioca, en el que intervinieron, entre otros, Luis Alberto Spinetta, Edelmiro Molinari y Rodolfo García.

A los 19, Pappo es convocado por Lito Nebbia para integrarse a Los Gatos, tras la salida del guitarrista Kay Galifi. Participó de dos discos; ‘Beat nro. 1’ y ‘El rock de la mujer perdida’; luego, en 1968, Carlos Bisso lo sumó a su Conexión Nro. 5 por la que también pasaron Carlos Franzetti y David Lebón.

Junto a dos figuras emergentes de la música rock como David Lebón y Black Amaya, el músico ideó para principios de los ’70 el nacimiento de Pappo’s blues, la primera banda en la que pudo advertirse su sello distintivo.

Sin ser un prestidigitador del instrumento de las seis cuerdas, Pappo supo darle el ‘tempo’ y la velocidad adecuada a sus interpretaciones. Así, el incipiente público del rock duro y del rythm & blues empezó a prestarle atención a ese muchacho de pelo enrulado, voz ronca y aspecto ‘sucio y desprolijo’.

En 1977 se reunió con el ex Manal Alejandro Medina y el baterista brasileño Rolando Castello junior, con los que formó Aeroblus, con el que editaron un disco, de un rock mucho más duro que preanunciaba la siguiente movida del Carpo.

El músico experimentó un largo período de vacaciones en Europa. Inclusive cobró estado público una anécdota en la que su amigo por aquel entonces, el también guitarrista Botafogo Vilanova (Durazno de Gala), lo reemplazó con su nombre en un show brindado en España. Pappo retornó a la Argentina y encabezó un ambicioso proyecto.

Se unió a Vitico (bajo), Michel Peyronel (batería) y Boff Serafine (guitarra rítmica) y entre los cuatro le dieron vida, en los albores de los ’80, a la banda Riff, que a lo largo del tiempo se volvería emblema en el heavy rock argentino.

El primer disco del grupo se llamó ‘Ruedas de Metal’ (1981) y esa combinación explosiva de rock, potencia y velocidad generó automática adhesión en ese público asociado al uso de camperas de cuero de color negro, con tachas. ‘No detenga su motor’ fue el tema símbolo de esa placa debut.

Luego fueron editados ‘Macadam 3.2.1.0’ (1981) y ‘Contenidos’ (1982) que la banda presentó sucesivamente en el estadio de Obras Sanitarias, en Núñez, desgranando piezas que perduran hoy como ‘Susy Cadillac’ o ‘Mal Romance’ o una gema futurista como ‘Pantalla del mundo nuevo’, escrita por Peyronel.

Los incidentes que se producían en cada presentación en vivo actuaron como detonante para que la banda eligiera tocar en forma esporádica. Y así hubo un ‘impasse’ momentáneo.

Riff volvió con otra formación en 1985. Pappo eligió a Vitico nuevamente y convocó, además, a JAF (guitarra) y al reconocido Oscar Moro (batería), ex componente de Serú Girán.

Después de casi dos años y una presentación en vivo en Obras junto a la mítica formación española de hard rock, Barón Rojo, el cuarteto empieza a decrecer.

Con la formación original, Riff pega un salto en 1992, cuando edita el CD ‘Zona de Nadie’. Ya abocado a un estilo netamente más rutero (adqurido tal vez por Pappo en sus continuos viajes a Los Angeles), el grupo sorprende con canciones como ‘El Forastero’, ‘Subite a mi voiture’ o ‘Betty silicona’, entre otras.

Entonces llegó el hito que entregó el espaldarazo que la carrera del ‘Carpo’ merecía. A fines del ’92, B.B. King o el llamado ‘Rey del Blues’ se presentaba en el estadio Obras. Pappo’s Blues era una de las bandas teloneras.

Los testimonios de la época (corroborado luego por el mismo guitarrista argentino) cuentan que el señor de raza negra de manos generosas y barriga prominente, con frac talle Extra Grande y su guitarra Lucille al lado, escuchó sonar el tema ‘Blues local’.
Enseguida exclamó a la gente de la producción del show: “Who’s this guy? I want him in the show” (‘Quién es ese tipo? Lo quiero en el show”), ordenó.

Pappo subió a tocar con B.B. King, hubo ‘romance’ inmediato y el resto es historia más o menos conocida. En agosto del ’93, el ‘Carpo’ retribuyó la visita y actuó junto al mítico blusero de Mississippi en el Madison Square Garden neoyorquino.

Como suele ocurrir en estos casos, las productoras de rock o los mismos sellos discográficos empezaron a advertir lo obvio: el sonido que conseguía el guitarrista de La Paternal era “agradable” para los demás. Lo que unos pocos disfrutaban adquirió masividad, de golpe.

Entonces, Pappo tocó con Hubert Sumlin (Howling Wolf), Mick Taylor (otrora guitarrista de Rolling Stones) y James Cotton (armoniquista de Muddy Waters). Por esos días diseñó una canción dedicada a su madre que se erigió en hit: ‘Mi vieja’
Se convirtió en referencia para bandas como Ratones Paranoicos o Los Piojos, ya instaladas en el ámbito del rock local. Volvió a juntar Riff y salió el disco ‘Que sea rock’ (1997). Ya era un artista considerado.

Pappo jamás perdió noción del lugar del que provino. Siempre supo de su condición de ‘laburante de la música’. Por eso, en un programa televisivo de la época (Sábado Bus, 2000) marcó la cancha ante un poco conocido DJ Deró, quien se proclamaba músico y hablaba de “tocar” en su rol de ‘pinchadiscos’. La respuesta del ‘Carpo’ fue de antología: ‘Pibe, conseguite un laburo digno’.

En la madrugada del 25 de febrero de 2005, el rockero, junto a su hijo Luciano, regresaban por la ruta nacional 5 desde Luján a una casa quinta ubicada en la zona de San Antonio, después de una cena en familia. Las motos en las que ambos circulaban se rozaron y Pappo perdió la estabilidad. Un automóvil que venía por el carril contrario lo arrolló. Murió en el acto. El ‘hombre suburbano’ del rock se volvió leyenda.

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